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España es una potencia
mundial del turismo, que cautiva con una mezcla de ingredientes que
difícilmente resultan ajenos a la percepción del viajero:
mar y playas, clima y sol, turismo rural, gastronomia y fiestas, deportes
nauticos y golf,
cultura y religión, sus infraestructuras en hoteles
y restaurantes....
sus gentes, su situación, sus paisajes.
Playas. A lo largo de miles de kilómetros de litoral
la naturaleza ha prodigado atractivos colores y paisajes. Existen
apacibles playas de arena suave y fina, con aguas transparentes y
poco profundas, donde el viajero encontrará un marco ideal
para disfrutar del mar. Enclaves de pescadores, calas que van mostrando
parajes naturales protegidos, paraísos de arena, montañas
agujereadas por la secular actividad minera, altos acantilados con
bellísimas panorámicas del mar y abruptos paisajes.
--La calidad de sus playas con la obtención de las banderas
azules que las acreditan como destinos turísticos óptimos
para el baño y el descanso. --Los amantes de los deportes náuticos
encontrarán además uno de los mejores lugares del mundo
para practicar vela, piragüismo, natación, esquí
y toda clase de actividades náuticas en los numerosos clubes,
puertos
deportivos y escuelas deportivas.
Naturaleza. El turismo activo es una de las grandes propuestas
de ocio en contacto con la naturaleza que ofrece España en
el interior y a lo largo de la costa, con posibilidades para la
práctica del senderismo, con una gran oferta para la práctica
de rutas a pie, a caballo o en bicicleta de montaña, rutas
fotográficas, rutas histórico-arqueológicas,
escalada, climbing, trekking, agroturismo, rafting. Todo ello se
ve apoyado por la existencia de una amplia red de hospederías,
campings y casas rurales enclavadas en lugares y parajes con encanto,
en plena naturaleza o cobijados en la arquitectura añeja
y angosta de los pueblos del interior, de veranos cálidos
e inviernos ideales para ampararse junto a una estufa de leña.
Balnearios.
Pasar una estancia relajada, escapar del mundanal ruido o recibir
un baño de salud, son buenas razones para salir de la ciudad
y pasar unos días en cualquiera de los balnearios existentes
en España, establecimientos que componen una completa oferta
de salud, balnearia y hotelera. Los balnearios de la ofrecen al
visitante modernas instalaciones, hoteles perfectamente equipados
para cualquier exigencia, piscinas de aguas termales -al aire libre
o cubiertas-, instalaciones deportivas y servicio médico
exclusivo.
Fiestas. España es tierra extrovertida y de raíces
fuertemente mediterráneas. Sus moradores siempre han hecho
gala de un espíritu volcado hacia las fiestas populares como
mejor manera de agradecer las bondades del clima y la bonanza y
fertilidad de una tierra que suministra amparo y abrigo, tanto a
los de dentro como a los de fuera. Durante todo el año, se
puede asistir a múltiples acontecimientos donde la pasión
se alterna con el color, la alegría con la contención,
la vitalidad con la historia y el fervor con la exaltación
popular: Los San Fermines de Pamplona, Las Fallas de Valencia, La
Feria de Sevilla... cada ciudad, cada pueblo, cada barrio tiene
su fiesta con los brazos abiertos al viajero.
Monumentos. Fruto de su intensa tradición histórica,
de la superposición de culturas y de su situación
geográfica, alberga en su patrimonio un sinfín de
testimonios del pasado que la convierten en punto de encuentro entre
la tradición y la preocupación por hacerla, día
a día, más presente, por mostrarla al visitante. Los
numerosos vestigios y yacimientos arqueológicos nos hablan
de pinturas rupestres al abrigo de sus cuevas, del período
ibérico, del esplendor del Imperio romano y de su precisión
urbanística y su gusto por las manifestaciones teatrales,
de ciudades visigodas, de medinas árabes, de castillos, torres
de vigilancia, de templos e iglesias de la cristiandad, de edificios
civiles y militares... Todo el patrimonio cultural, histórico,
artístico y arquitectónico aparece dibujado en la
diversidad de oportunidades para ser visto y admirado, ya sea a
través de cada espacio temático de la amplia red de
museos españoles, ya en los lugares donde fueron erigidos
dichos monumentos para su uso. España se convierte así
en una tupida tela impresa donde el pasado queda reflejado, para
su contemplación, bajo la forma de vestigios palpables de
ese pasado hecho presente.
Religión. La tradición religiosa de España
no sólo habita en cada iglesia, en cada basílica y
catedral. El culto y el fervor anidan en todos los rincones -pueblos
o ciudades- de una tierra cuya cultura, arte, arquitectura, fiestas
y tradiciones nos hablan propiamente de su herencia cristiana, de
su vocación religiosa. La Semana Santa, La Navidad, El Camino
de Santiago, El Pilar, etc son exponentes religiosos de primer orden.
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