Pintor y dibujante innovador, uno del triunvirato de los grandes pintores españoles, con El Greco y Velázquez. Una gran parte del arte de Goya se deriva de Velázquez, como una gran parte del arte del francés Manet o del español Picaso se deriva de Goya. Nació en Fuendetodos, cerca de Zaragoza en 1746. Su formación artística empezó a los 14 años como aprendiz de José Luzán. En 1763 fue a Madrid, y conoció a Francisco Bayéu, quien tuvo una gran influencia en la formación de Goya, y consiguió que se le asignara las pinturas al fresco de la Basílica del Pilar de Zaragoza (1771, 1780-82). En 1771 Goya fue a Italia por un año, a su regreso participó en varios proyectos al fresco, como la Cartuja de Aula Dei, en Zaragoza, en 1774. En 1786 Goya trabajaba en calidad de pintor oficial de Carlos III, el más ilustrado de los monarcas españoles del siglo XVIII. Sus dibujos para tapices, ejecutados entre 1785 y 1795 fueron muy bien recibidos por su descripción de la vida cotidiana española. Con esos dibujos Goya revolucionó la industria del tapiz, que hasta entonces se había limitado a reproducir escenas flamencas del pintor David Teniers. Varios de los más hermosos retratos de sus amigos, miembros de la corte y de la nobleza, datan de la década de 1780. En el invierno de 1792, viajando por el sur de España, Goya contrajo una enfermedad que le dejó totalmente sordo, y marcó un pronunciado cambio en su estilo, haciéndole muy pesimista. Entre 1797 y 1799 realizó los primeros de su gran serie Los Caprichos, en que con humor satírico se burla de las costumbres y supersticiones de su tiempo. Más tarde, Los Desastres de la Guerra (1810), y Los Disparates (1820-23) presentan una visión más acerba aún de las locuras de la humanidad. Los horrores de la guerra se originaron en su observación personal de las matanzas de ciudadanos españoles por las tropas napoleónicas. En 1814 completó el Dos de Mayo de 1808 y el Tres de Mayo de 1808, ambos en El Prado. En ambos se destaca la brutalidad de las fuerzas de ocupación. Su candor y honestidad se reflejan también en otros cuadros, como la Familia de Carlos IV (1800, El Prado), en el que la familia real es presentada en una forma totalmente realística, sin adulaciones, casi como una caricatura de individuos corrientes. Los cuadros de humor negro, como las escenas de brujas y otras actividades bizarras, figuran entre las más extraordinarias de sus últimos años. Ejecutados en 1820, fueron originalmente pintados al fresco en las paredes de la casa de Goya, y después se trasladaron al lienzo. Son testigos del carácter del autor que progresivamente se iba oscureciendo, en parte quizá por la opresiva situación política, que le decidió a marcharse a Francia en 1824. En Burdeos se dedicó al nuevo arte de la litografía, produciendo la serie de la Tauromaquia, considerada entre las mejores litografías que jamás se hayan producido. Goya murió en 1828, y aunque no dejó inmediatos discípulos de importancia, su influencia fue enorme en la pintura de mediados del siglo XIX y en el arte en general del siglo XX.

La triple generación (1763)

Aparicion de la Virgen del Pilar a Santiago (1768)

Adoracion del nombre de Dios (1771)

El sueño de San José (1772)

La muerte de San Francisco Javier (1772)

Autorretrato (1773)

La Virgen del Pilar (1774)

El bautismo de Cristo (1775)

El quitasol (1777)

Cristo Crucificado (1780)

Retrato de María Teresa de Vallabriga (1783)

La Marquesa de Pontejos (1786)

Carlos III de cazador (1788)

Los Duques de Osuna y sus hijos (1788)

Retrato de la Reina María Luisa (1789)

La corrida (1793)

Retrato del Duque de Alba (1795)

Ferdinand Guillemardet (1798)

La maja desnuda (1803)

La maja vestida (1803)

Retrato de la Marquesa de Villafranca (1804)

Retrato de la Marquesa de Santa Cruz (1805)

El coloso (1812)

Los fusilamientos del 3 mayo (1814)

La lucha contra los mamelucos (1814)

Retrato ecuestre del General Palafox (1814)

Autorretrato (1815)

Corrida de toros (1815)

Tiburcio Pérez y Cuervo (1820)

Saturno devorando un hijo (1823)
Adoración del nombre de Dios (1771)
María Teresa de Villabliga (1783)
La Marquesa de Pontejos (1786)
Retrato de Fernando VII (1814)

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